Ricardo Belda “El principio” un disco repleto de frescura y de composiciones propias

CD-cover EL Principio - Ricardo Belda



 

El pianista

Ricardo Belda es, para muchos músicos de jazz valencianos, simplemente, el pianista. Fogueado y curtido a la luz de las bombillas de todos los clubes locales que han retenido entre sus paredes algo de jazz, no es esta la primera muestra de su catálogo fonográfico. En su haber cuenta ya con un importante número de colaboraciones como sideman, y dos bellos discos como líder, Habitación blanca (1990) con un joven Belda que apuntaba mucho talento como pianista de jazz y como compositor, y My Ideal (2003), ofreciendo una pausada relectura a algunos de sus standards fetiche, esos que le han acompañado siempre en sus a veces demasiado recónditas actuaciones. Ahora ha decidido ir un paso más allá y mostrarnos a todos su capacidad como compositor. El principio es el sorprendente y alentador resultado que demuestra la capacidad de Belda de reinventarse a sí mismo (sin traicionarse a sí mismo) hasta el punto de dar al disco semejante título. Particularmente sorpresivo para uno de nuestros jazzmen de más largo recorrido.

No hay mentira en que este disco tiene algo (por no decir mucho) de principio. No sabemos indicar si se trata de una evolución, o una excursión por un género (por una onda, como él mismo afirma) al que Belda no nos tenía acostumbrados. Aquellos que han tenido la ocasión de disfrutar de un concierto de este pianista sabrán que Ricardo es una auténtica enciclopedia jazzística. Un auténtico todoterreno capaz de hacer paladear al público cualquier interpretación de standards con una equilibrada mezcla de elegancia, sofisticación y creatividad. No en vano, es uno de los pianistas más demandados por los artistas internacionales que visitan España. Por ello, seguramente, muchos se pueden sentir sorprendidos por este desvío en su trayectoria musical. El paseo, si lo es, sirve, en cualquier caso, para confirmar su capacidad camaleónica y redescubrir la riqueza expresiva de Belda, un pianista, ahora (y además), expansivo que nos deja un disco repleto de frescura. Nada menos que ocho temas inéditos que jalonan una revisada al alza versión de Well you needn’t de, (es cierto) como no, Thelonius Monk, único guiño de Belda a su bien nutrido repertorio, digno de la tratadística musical.

Buena parte de ese haber conviene también atribuírselo al guitarrista Joan Soler, otro de los jazzistas totémicos de Valencia y pionero indiscutible del jazz local. Su aportación, tan temperada como en él es habitual, es decisiva para dotar al disco de solidez y cohesión. La compenetración entre ambos artistas, connatural en una relación tan prolongada y fructífera, ha sido asimismo la clave de bóveda para este edificio sonoro. Inédito, sin embargo, es el baterista Donald Edwards, uno de los muchos músicos que han cruzado el puente entre Nueva York y Valencia que ha construido Omix Records. Un tipo versátil que se ha integrado bien en el espíritu del proyecto y que parece, por tanto, tan vernáculo como cualquiera de los otros miembros del grupo y formar parte del imperio musical de Belda desde hace tanto tiempo como Felipe Cucciardi, el batero habitual de las sesiones del pianista. Junto a Lluis Llario, los tres músicos conforman uno de los tríos históricos del jazz valenciano, felizmente ampliado a cuarteto para la ocasión. Unos músicos tan irreprochables como su líder que, en este disco también, hacen de la eficacia una forma de arte. Véase al respecto el fenomenal solo de Llario en Tete, imprescindible homenaje al gran maestro, o el progresivo acompañamiento de Edwards en la obra monkiana.

El principio, en resumen, es un hito en su sentido más geográfico. Un lugar al que Ricardo Belda quería subir para observar un nuevo horizonte en su carrera, un mojón que indica un punto quilométrico peculiar en una carrera que se pierde en la distancia. No es posible adivinar si El fin, pieza que casi concluye el disco será precisamente eso o sólo, como apunta el propio Belda, un nuevo principio, un nuevo desvío, una nueva ruta que empieza al comienzo de este final, nunca mejor dicho, incierto. En todo caso, el mejor consejo es, como siempre, disfrutar a tope del viaje.

Enrique Monfort (Notas CD “El Principio”)

CD-cover EL Principio - Ricardo Belda

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